Voy a tratar de escribir el sentir de muchísimos papás (de cualquier generación), a ver si me sale bien.
Porque luego es muy normal ver cómo es la mamá la que guía la vida de sus hij@s (desde qué van a comer, la ropa que llevarán durante el día y por si se manchan, hasta qué champú utilizar) y también que el papá sea quién se encargue de llevarlos de acá para allá o jugar con ellos (pero cuidado a lo que juegan también, que se alocan un poco demasiado).
Seamos francas: tenemos una parte controladora e histérica escondida en nuestros genes, la cual aflora con todo su esplendor al convertirnos en mamás. Sí, es instinto de protección hacia nuestro retoño, lo sé. Pero parece que solo nosotras hacemos las cosas bien. Poco a poco nos encargamos de echar al papá más voluntarioso de "nuestro terreno".
Sed francos con nosotras: os hacemos sentir insignificantes y os regañamos por cualquier cosa (o simplemente os miramos con cara de pocos amigos) y preferís abandonar cosas que realmente os hacen ilusión (como pasar un rato comiendo con vuestr@s hij@s o jugar a construir cosas).
Pensemos un ratito: ¿es extremadamente peligroso que nuestro hijo salga a la calle con camisa de cuadros y pantalones de rayas? ¿no sobrevivirá si juega con su papá a rebotar en una pelota de Pilates? ¿hay alguna mala intención del papá al ponerle calcetines blancos para andar por casa?
No señoras, los papás lo hacen con la mejor intención del mundo, ¡¡¡son sus papás!!! Lo que pasa que sus prioridades son simplemente: vestirlo, jugar, que aprenda...
Hombres y mujeres vemos las cosas desde distintos puntos de vista, así que dejemos nuestras tonterías y, la próxima vez que papá decía hacer algo: no le cortemos las alas, ni miraditas, ni poner palabras en la boca de nuestr@s hij@s "papá, si dejas eso ahí: seguro que lo agarro".
Porque luego nos quejamos de que papá no nos ayuda (o más bien no hace nada) pero decidió desistir al ver nuestras reacciones y decide formar parte de ese grupo de papás pasivos que dejan que sea mamá la que se encargue del niñ@ (de toooodo o del niñ@). Solo los papás realmente valientes son capaces de mostrar su sentir y hacerse un hueco en cosas "de mamás". Así que, si no queremos acabar desquiciadas por llevar nuestra vida y la de nuestr@s hij@s sobre nuestras espaldas: ¡pongámonos en marcha y cambiémoslo!
Rebelaos, papás del mundo, no permitáis que os quitemos la ilusión de sentiros útiles y partícipes de la vida de vuestr@s hij@s. Ayudadnos a recordar que estáis ahí y os gusta lo que hacéis. Tomad como vuestras cosas de la vida de vuestros hij@s que queráis, elegid tareas de las que encargaros y disfrutadlas.
No seré yo la que os lo impida, simplemente respiraré hondo cuando algo no me agrade y pondré cara de amor. Preocupémonos más tener papás felices, son mejores para la familia. Que sea mi hij@ quien elija con quién de los dos hacer esta o esa cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario