Cuando no podáis dormir, vosotr@s o vuestros bebés, hay un remedio antiguo y eficaz del que no os arrepentiréis.
¿hay algo peor que querer dormir y no dejar de toser? O no poder respirar por congestión nasal...
La próxima vez recurrid al remedio de la abuela: partid una cebolla en trozos grandes y ponedlos en un bol en la mesita de noche o cerca de la cabeza. Cerrad la habitación y veréis que podréis dormir plácidamente toda la noche.
Repetid el remedio 2 noches más, siempre con cebolla nueva. Tirad la que usasteis.
Si a esto le sumáis lavados de nariz con agua de mar: el resfriado nunca más será lo que era.
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